XX
FESTIVAL IBÉRICO DE MÚSICA
ORQUESTA FILARMÓNICA DE TIMISOARA
Director:
Georghe Costin
Mariana Gurkova, piano.
La
Sociedad Filarmónica de Timisoara se fundó en el año 1871 y su actividad
se impuso en la vida artística de la ciudad con la diversidad de
conciertos (coral, sinfónico-vocal, sinfónico, de cámara). Allí
actuaron los grandes maestros de la época creando así las bases de la
asociación Amigos de la Música de Timisoara fundada en 1920. Los músicos
pertenecientes a esta asociación se agruparon bajo diferentes nombres y
fueron ganando presencia en la vida musical de Timisoara.
Finalizada la segunda guerra mundial, en 1947, se creó el Estado
Filarmónico de Timisoara como resultado de la asimilación de las
anteriores asociaciones musicales. A partir de este momento la
institución se profesionaliza con fondos económicos públicos y se
dinamiza su actividad musical.
Sus temporadas musicales, con conciertos sinfónicos semanales, son
programadas con especial intención educativa. Se centra básicamente la
atención en las mejores composiciones del clasicismo y el romanticismo,
aunque también se interpretan obras de los períodos precedentes y
posteriores como el barroco y el período moderno incluyendo el
contemporáneo.
Los músicos de la Filarmónica de Timisoara, mediante su participación
individual o en grupos en festivales nacionales e internacionales, han
conseguido por su profesionalidad y su brillantez en la actuación un
merecido reconocimiento y prestigio. Han participado en el festival
internacional George Enescu y The international week of the new music
(Bucarest), el Festival de Música Rumana de Iasi, el Festival
Internacional BEMUS (Belgrado) el Festival SAM-90 (Burdeos), el Festival
Primavera 91 (Valencia), el Festival 90 italiano ROMAEUROPA y el
Festival internacional de Montreux-Vevey de 1993 en Suiza. Así como los
festivales propios que la Filarmónica de Timisoara organiza tanto a
nivel nacional como internacional, The musical Timisoara, The musical
days George Enescu, The days of sacred music.
Desde su fundación en 1947, la orquesta ha tenido los siguientes
directores; George Pavel (1947), Mircea Popa (1947-1964), Paul Popescu
(1954-1958), Nicolae Bolloc (1959-1982), Alexandru Sumski (1965-1968),
Remus Georgescu (since 1968) y Peter Oschanitzky (1983-1993). Los
directores permanentes del coro fueron; Mircea Hoinic (1951-1972), Ion
Romanu (1952-1969), Diodor Nicoara (hasta 1969) y losif Todea (hasta
1997).
También ha contado con los siguientes directores invitados: Horia
Andreesen, Ion Baciu, Mircea Basarab, Erich Bergel, Constantin Bobescu,
Mihai Brediceanu, Antonin Ciolan, Mircea Cristescu, Emanuel Elenescu,
George Georgescu, Cristian Mandeal, Constantin Silvestri, Emil Simon y
Theodor Rogalski, todos ellos de Rumanía y también algunos directores
extranjeros como Jean François Antonioli, Roberto Benzi, Carlo Felice
Cillario, Klaus Donath, Lawrence Foster, Emin Haciaturian, Djura
Jaksici, Kiril Kodrasin, Vaclav Smetacek, Stanislaw Wislocki, Kurt Wöss,
Carlo Zecchi, Zivoijin Zdravkovici han colaborado con esta orquesta.
En el campo de los solistas rumanos tenemos nombres como; Sylvia
Servescu, Valentín Gheorghiu, Dan Grigore, Ion Voicu, Stefan Ruha, Lola
Bobescu, Silvia Marcovici, Radu Lupu, Corneliu Gheorghiu, Radu
Aldulescu, Mihaela Martin, Vladimir Orlov, Cristina Anghelescu, Gabriel
Croitoru, Andrei Deleanu, Tamas Vesmas, Eugen Sarbu, Daniel Podlovsehi,
Marin Cazacu, Eugenia Moldoveanu, Emilia Petrescu, Martha Kesslesr,
Ionel Voineag, Pompei Harasteanu. Entre los solistas extranjeros que han
actuado con la orquesta podemos citar; Dimitri Alexeev, Dimitri
Bashkirov, Leo Brouwer, Monique de la Bruchollerie, Aldo Ciccolini, Yvri
Gitlis, Rudolf Kehrer, Julius Katchen, Yehudi Menuhin, Mincio Mincev,
Li Min Chan, Bernard Tingeissen, Miklos Perenyi, Zoltan Koesis, Jean
Bernard Pommier, Alexandr Slobodianik, Vladimir Spivakov, Daniil
Safran, Dubravka Tomsici, Viktor Tretiakov, Jakov Zak y Wanda
Wilkomirska.
La Filarmónica tienen numerosas grabaciones tanto de radio y televisión
como LPs y CDs. Ha actuado en gira por Bulgaria, Alemania, Francia,
Grecia, Holanda, Italia y España entre otros países.
GEORGHE COSTIN - Director
Graduado
en la Academia de Música de Bucarest en la clase de dirección de
orquesta del Maestro Constantín Bugeanu y también en la clase de
composición de Dan Constantinescu.
Desde 1984 es miembro de la Unión de Compositores y Musicólogos de
Rumanía.
En 1985 participó en el 26º Seminario Internacional de Música de
Weimar, en las clases magistrales de Heinz Rögner.
Gheorghe Costin no olvidará jamás las clases magistrales con Sergiu
Celibidache en 1995 en Munich.
En 1986 fue director de la Orquesta Filarmónica de Târgu Mures. Desde
1988 es director permanente de la Filarmónica Estatal de Iasi y desde
enero de 1999 la dirección de la Orquesta Filarmónica de Timisoara le
nombró principal director invitado.
Principal actividad artística
- Festival de Jóvenes Directores (1982-1984)
- Festival de Jóvenes Solistas de Rumanía (1985)
- Los Días Musicales de Târgu Mures (1986-1988)
- El Concurso Internacional Maria Callas en Atenas (1999.2000)
- El Festival Internacional y Concurso George Enescu de Bucarest (1991)
- Festival de Opera Mario del Mónaco en Fano-Italia (1991)
- Conciertos con la Filarmónica Marchigiana en Italia (1992)
- La Semana Internacional de Música Contemporánea de Bucarest
(1992-1993)
- Conciertos con la Orquesta Por Arte, Fano-Italia (1997, 1999, 2000)
- El Festival Internacional Otoño Musical de Cluj-Napoca - Rumanía
(1995)
- Conciertos con la Music Academy Orchestra de Cluj-Napoca en el
Festival Pacem in Terris, Bayreuth (1997, 1999)
- En septiembre de 1998, Georg Costin dirigió por primera vez la London
Schubert Players Orchestra y también en el Festival Internacional de
Windsor
- En 1992 resultó vencedor del Premio de la Unión de Críticos e
Intérpretes de Rumanía y fue considerado el mejor músico interpretando
la música de Yannis Xenakis.
El maestro Gheorghe Costín dirige frecuentemente como director invitado
todas las orquestas sinfónicas y también dirige orquestas sinfónicas del
extranjero en países como Francia, Italia, España, Austria, Alemania,
Suiza, Grecia.
Ha dirigido en famosos encuentros musicales europeos, como por ejemplo:
UNESCO Hall en París (1990 durante la gira con la Orquesta Filarmónica
de Iasi); Gasteig Hall en Munic (1995 durante una gira con la misma
Orquesta Filarmónica, en presencia de Sergiu Celibidache); Herkulessal
der Residenz en Munich (1997 concierto con la Filarmónica de Timisoara).
Ha colaborado con famosos artistas como Grigori Sokolov, Nikolai Suk,
Cyprien Katzaris, Valentin Gheorgiu, Dan Grigore, Stefan Ruha, Radu
Aldulescu, Viorica Cortez, Eva Marton, Doris Soffel y muchos otros.
Ha grabado algunos CDs y también para la radio y TV
Su habilidad, su elevada sensibilidad, su conocimiento estilístico y su
gesto delicado conducen a la orquesta a cooperar con el, lo que se
traduce en satisfacción completa para los propios artistas y para el
público.
Las críticas internacionales lo aprecian y hablan de él con entusiasmo.
Mariana Gurkova, piano
Ha sido premiada en
diferentes Concursos nacionales e internacionales: VII Concurso
Nacional de Bulgaria, Primer Premio en los Concursos Interacionales de
Senigalia (Italia) y Jacinto Guerrero de Madrid, Segundos Premios en
los Concursos Ettore Pozzoli de Seregno (Italia) y Jaén, Terceros
Premios en los Concursos Paloma O’Shea de Santander y José Iturbi de
Valencia y Cuarto Premio en el Concurso Mundial de Cincinnati en USA.
Su predilección por la música española se ha visto recompensada en los
dos premios obtenidos a la mejor interpretación en los certámenes de
Santander y Valencia.
Ha actuado en las más prestigiosas salas de España: Auditorio Nacional de Madrid, Palau de la Música de Valencia, Palacio de Festivales de Santander, Auditorio de Zaragoza, Auditorio de Murcia... Ha actuado también en Bulgaria, Francia, Italia, Alemania, Grecia, República Checa, Estados Unidos, Brasil , México, India, Japón, Australia y Sudáfrica.
Ha grabado para
distintas cadenas de radio y televisión como la RAI, RTVE, Radio
Melbourne, Radio Yokohama y la RTV búlgara.
Entre las orquestas con las que ha tocado destacan la Filarmónica de
Kiev, New Japan Philarmonic, Wienerkammeorchester, Sinfónica de RTVE,
Orquesta de Cámara de Praga, Orquesta Sinfónica de la RAI en Milán,
Orquesta Filarmónica de Moravia, etc.
Durante la última temporada musical ha interpretado con gran éxito de
público y crítica la integral de los Estudios de F. Chopin. Este reto
pianístico, que muyh pocos intérpretes han sido capaces de llevar a
cabo, ha sido ofrecido en numerosas salas, entre ellas el Auditorio
Nacional de Madrid.
Es profesora de
piano del Conservatorio Superior de Música de Badajoz.
PROGRAMA
R. Wagner (1813-1883): El Idilio de Sigfrido
L.van Beethoven (1770-1827): Concierto para piano y orquesta no.5
op.73 en Mi bemol mayor,
- Allegro
- Adagio un poco mosso
- Rondo.Allegro
Mariana Gurkova, piano
A. Dvorak (1841-1904): Sinfonía no. 9
op. 95 en mi menor
- Adagio. Allegro molto
- Largo
- Molto vivace
- Allegro con fuoco
Notas
al programa
“Que su espíritu sea claro y dulce como este cielo nocturno que brilla
encima nuestro, sublime y sosegado como estas montañas cubiertas de
nieve; que su alma sea profunda y tranquila como el agua ligeramente
agitada de este lago; que las tinieblas no se muevan debajo de él como
la Selva Negra al pie de la montaña, que tiene la cima inundada de
claridad; que nunca olvide el amor de la madre que la ha llevado
tiernamente en las entrañas”. Con estas palabras recibe Cósima al fruto
de su amor con Richard Wagner, Sigfrido, nacido cerca de Lucerna en
Junio de 1869. Y con el regalo de su padre se abre el concierto.
El Idilio de Sigfrido fue compuesto por Wagner en 1870 como regalo a su esposa, y a todos nosotros, por el nacimiento de Siegfried. La polémica figura de Wagner (1813-1883), amado y odiado, compositor, pensador, inmiscuido en política, cercano a reyes y de espíritu anarquista, moroso amante de lujos y lujurias, convencido nacionalista alemán… reune carácterísticas humanas e intelectuales para pasar a la historia como controvertido y genial artista. A el debemos la más grande revolución del drama musical operístico y la fusión de variados aspectos de todas las artes en un “espectáculo” trascendente y único que es la opera Wagneriana, culminada con su Tetralogía “El Anillo del Nibelungo”.
El Idilio, también llamado “La obra de la escalera”, interpretado por primera vez en la escalera de la casa de Wagner, es una especie de “collage” de diferentes escenas de el “Anillo”, especialmente de la segunda, “Sigfrido”, aunque su tema principal esta relacionado con el leitmotiv principal de “Tristan e Isolda”. Toda esta síntesis nos hace ver los estrechos vínculos que en el pensamiento de Wagner tienen sus obras, tanto en lo musical como el lo psicológico, representando siempre su ideal, la proclamación del Amor Trascendente, dando como resultado musical una obra orquestal de avanzado tratamiento instrumental, de amplia melodía y precioso colorido.
En su estructura, la admiración que Wagner sentía por la Grecia clásica se hace patente en forma de doble Proporción Aurea (en una recta dividida en dos partes desiguales, la pequeña es a la grande como la grande al total) y, en su temática, el uso de la mitología nos lleva de nuevo a su recurente ideal de catarsis griego. El mito de Tristan (motivo principal) al igual que el de Sigfrido, conduce a un debate entre el amor romántico y el Amor espiritual. Con un tema basado en cinco sonidos, se representan al aspirante (Tristan) y a su objetivo de amor (Isolda), y en el transcurso de la obra podemos imaginar esa “lucha” en sus representaciones motívicas e instrumentales, hasta la sagrada unión, festejada por la trompeta en su primera aparición, a partir de este pasaje, los instrumentos que retoman el tema (violin y violoncello) son los protagonistas de lo femenino y masculino (en el lenguaje de Wagneriano).
El Idilio de
Sigfrido, compuesto hace treinta años, toma vigencia y, como el resto
de manifestaciones que alcanza este rango artístico, se convierte en
intemporal.
La llegada de Beethoven a Viena en 1792, con 22
años, es la busqueda habitual del foco de cultura musical de la época.
Allí recibe clases de Salieri o Haydn. Con la ayuda de recomendaciones,
necesarias siempre, se da a conocer, principalmente como pianista,
entre los círculos aristocráticos. Esta trayectoria, hasta aquí
estandar, toma un camino diferente cuando entramos en temas de estilo.
Beethoven no es un compositor al uso y dejará pronto clara su capacidad
de innovar. Es el culminador del período clásico de Haydn y Mozart, y,
aunque Beethoven tomó allí sus fundamentos, es capaz de encontrar un
nuevo camino expresivo en las armonías y ritmos, y de crear desarrollos
como nadie hasta entonces. Beethoven compone el Concierto para piano y
orquesta n 5, Emperador en 1809, pertenece pues a los finales de lo que
se da en llamar etapa intermedia del compositor (1803-1809), en la que
aparecen algunas de sus obras más conocidas y define ese nuevo
camino en la manera de componer.
Su popular sobrenombre tiene, al menos, conexiones con las circunstancias políticas del momento, y su carácter marcial e innovador es un símbolo de los tiempos que corrían. El ambiente trágico y decadente en el que este quinto concierto y las obras próximas a él fueron escritas pasa por el ataque de las fuerzas de Napoleón a Viena, la muerte de Haydn a finales de Mayo de ese año y las penurias que la guerra trae. Todos son motivos añadidos a una crisis personal y artística del compositor, que encontraba dificultades para finalizar sus obras. En estas circunstancias, con 39 años y prácticamente sordo, trabaja en el concierto. Completado probablemente en 1810 y estrenado en Leipzig en noviembre de 1811, fue bien acogido, como lo demuestra las sucesivas interpretacilones de Carl Czerny en Vienna.
Dedicado al
archiduque Rudoph, el elemento rítmico de carácter marcial, sugiere la
comparación con la Sinfonía Heroica de 1803. Se abre con una triunfante
cadencia pianística que nos impresiona y, tras la escala, nos muestra
el anuncio orquestal del tema, de fuerte carácter. En este primer
movimiento, el solista ha de llevar a cabo la ardua labor de extender
el tema en un movimiento de gigantescas proporciones.
El segundo movimiento, en Si mayor, es introducido
en toda su belleza por las cuerdas y reaparece continuamente con el
protagonismo del piano, insinuando en su final el Rondó contrastante
del último movimiento, de carácter brillante y con proporciones que
sostienen todo el material presentado en los anteriores.
Durante el siglo XIX, las corrientes nacionalistas
que impregnaban el arte, también llegan a la música, formando escuelas
y corrientes que en países como Francia, Alemania o Rusia, tienen gran
desarrollo y difusión. Influenciado por este germen cultural nos
encontramos al compositor Antonin Dvorak, nacido en Praga en 1841,
entonces del reino de Bohemia, que junto con Smetana, son los músicos
checos más importantes de la era romántica.
Tenemos a Dvorak como
joven humilde, ejecutante de viola que se deja influenciar por los
modelos clásicos de Beethoven y Schubert, que en 1863 tiene contacto
con Wagner, el cual dirige la orquesta en la que él toca, y de el
asimila una avanzada orquestación. Si a esto unimos la influencia de la
música popular de su Bohemia natal, obtenemos, a grandes rasgos, el
estilo de este compositor.
Rescatado para la fama con las Danzas Eslavas cuando
ya contaba con 30 años de edad, pudo así dedicarse de pleno a la
música. En 1892, gozando de prestigio, recibe la oferta de ir como
director del Conservatorio de Nueva York, lugar que desplazaría más
tarde a París como centro cultural de Occidente. La obra emblemática de
este periodo es La Sinfonía del Nuevo Mundo, escrita entre 1892 y 1893.
Quizá con ella se pretende dejar a un lado el nacionalismo europeo y
para ello usa ritmos autóctonos de este Nuevo Mundo, investigando en
músicas indígenas y de la comunidad negra, como los espirituales.
La Sinfonía, de cuatro movimientos, tiene en sus extremos la estructura de allegro sonata, un movimiento lento episódico y un típico scherzo con trío. En ellas las melodías de carácter modal acrecientan ese aire popular, al que también contribuyen las armonías de gran rigidez y el monótono acompañamiento. El mismo autor dirá: “sencillamente he escrito temas originales incorporando las peculiaridades de la música india y usando tales temas como objetos centrales, los he desarrollado con todos los recursos de los ritmos, la armonía y el contrapunto modernos y el color orquestal”.
En realidad la
grandeza formal de esta obra oscurece todo este carácter que tanto
enorgulleció a los estadounidenses. Esta última obra de Dvorak es
compleja, pero la naturalidad y la belleza con las que sus melodías
están conseguidas la hacen asequible. Quizá esta gran obra tenga
intenciones de reflejar ese Nuevo Mundo, pero hunde sus raíces en lo
más profundo de la cultura del “Viejo Mundo”.