La guitarra, cuya importancia en el panorama musical internacional es hoy indiscutible, no siempre gozó del mismo estatus privilegiado dentro del mundo de la música culta occidental, viviendo a lo largo de su historia períodos de auge o declive según las circunstancias. Cabe mencionar que en todas las épocas hubo destacados intérpretes, virtuosos del instrumento, pero aún así no siempre vino acompañado del merecido reconocimiento, siendo excluida la guitarra en el siglo XIX del ámbito de la música culta. Como consecuencia, a lo largo del siglo XIX y primeros años del XX, las obras que formaban parte del repertorio estaban en su mayoría escritas por los propios guitarristas, siendo posteriormente intérpretes como Andrés Segovia o Julian Bream, entre otros, los que se propusieron renovarlo, invitando a numerosos compositores no guitarristas a escribir para el instrumento, introduciéndolo así en las nuevas vanguardias, y consiguiendo que alcanzase una nueva dimensión a lo largo del siglo XX, que ya ha sido considerado como el Siglo de Oro de la guitarra.

Decía el compositor alemán Hans Werner Henze: “La guitarra dispone de una riqueza sonora capaz de abarcar todo lo que posee un instrumento moderno”. Así pues, es la infinidad de recursos tímbricos que posee lo que ha provocado un interés generalizado en los compositores del siglo XX, sumergiéndola en los distintos lenguajes, corrientes estéticas, que confluyen desde el citado siglo hasta el presente.

Muestra de todo ello es el concierto que realizará el Cuarteto de Guitarras Aleph en el Salón Noble de la Diputación de Badajoz el próximo día 8 de enero. Desde que se fundó en 1994, el cuarteto tiene un fiel compromiso con la música de nuestro tiempo, realizando encargos y trabajando con los propios compositores, explorando las posibilidades sonoras de la formación y ampliando el repertorio con obras destacadas de reciente creación. Su trabajo es mostrado con regularidad en conciertos realizados en festivales internacionales de música contemporánea como el Steirischer Herbst en Graz, Maerz Musik en Berlín o Klangspuren Schwaz en Autria, entre otros muchos.

Una de las obras que vamos a escuchar pertenece a la compositora catalana Nuria Giménez-Comas, alumna en la ESMUC de Christophe Havel y de Mauricio Sotelo, continuó su formación en Ginebra realizando el Máster en Composición Mixta. La obra, titulada Tierra, polvo, tumba (2019) fue escrita en memoria de las víctimas de la guerra civil. Es recurrente el empleo del rasgueo, recurso comúnmente asociado a la guitarra y que consiste en poner en vibración las cuerdas a través de un gesto rápido con las uñas de los dedos de la mano derecha que se abre como un abanico, muy utilizado en la música popular y barroca, se ha extendido también a la música contemporánea. La compositora, transforma tímbricamente los rasgueos a lo largo de la obra de diversas maneras, modificando progresivamente el punto de contacto de la mano derecha, desde la posición normal hacia el puente, volviéndose el timbre cada vez más metálico, y también a través de la modificación de la presión de los dedos en la mano izquierda en el diapasón, obteniendo rasgueos sonoros y vibrantes o apagados. La primera sección de la obra, rítmica y sonora, contrasta con el lirismo y los espacios de resonancias que le sucede, donde se hilvana un tejido sonoro en glissandi, articulado a través de gestos breves pero muy definidos en un juego tímbrico entre las guitarras. Según la autora: «La pieza se extiende como una especie de travesía por diferentes paisajes, y nos traslada a la parte final, cimentada por gestos de cesura. Los rebotes de éstos se convierten en texturas fluidas que intentan desarrollarse pero que son sofocadas por rasgueos y abocadas a un final abierto…Tierra, por el gesto hacia la tierra, los sonidos de percusión profundos, la tierra evoca el polvo y el polvo invoca las tumbas de los que yacen al lado mismo del dictador que los ordenó ejecutar…» .

A continuación escucharemos Quartett (2007) de George Friedrich Haas, compositor austriaco con una amplia trayectoria, destacando en su catálogo obras como In Vain para 24 instrumentos, considerada por el aclamado director de orquesta Simon Rattle como una de las primeras obras maestras del siglo XXI.

En el cuarteto de guitarras, y debido a la influencia del espectralismo francés en su música, Haas busca una scordatura que responda a un acorde de armónicos, es decir, modifica la afinación de las cuerdas con precisión, de manera que las cuerdas al aire produzcan un acorde compuesto por los parciales segundo, tercero, cuarto, quinto, séptimo y noveno de un Re grave. En oposición a esta sonoridad pura, y para crear una sensación de nebulosa, la segunda guitarra está afinada una doceava parte de un tono más bajo que la primera, la tercera dos doceavos (un sexto) y la cuarta tres doceavos (un cuarto). De esta manera, con el empleo de la microinterválica, consigue crear una sensación borrosa, de sombras. En definitiva, la obra deriva del contraste de acordes “puros” provenientes de los armónicos de una nota en cada instrumento de manera aislada, y sus “sombras”, derivadas del uso de las doceavas partes de tono y sus múltiplos, empleados en las cuatro guitarras. Frente a secciones con mayor densidad y dinamismo, con el predominio de clusters, se intercalan breves líneas melódicas, a modo de cantos, escritas al unísono, pero cuyo resultado sonoro se encuentra a una diferencia de una doceava parte de un tono entre cada guitarra, creando batidos, un ritmo latente que se genera debido a la cercanía de alturas, lo que el compositor denomina unísono expresivo.

Al igual que el jazz, el flamenco ha sido integrado en la música de vanguardia, muestra de ello es la obra Un mar de tierra blanca (2017) del compositor Mauricio Sotelo, nacido en Madrid, uno de los compositores españoles con más proyección internacional, formado en la Universidad de Música de Viena. Sotelo incluye en sus obras instrumentos propios del flamenco como el cajón, cantaores, guitarras, abordándolos desde una perspectiva contemporánea con una escritura de vanguardia que manifiesta una música de una gran personalidad y originalidad. La obra que interpretará el Cuarteto Aleph se encuentra impregnada de elementos del flamenco y su título hace referencia al siguiente poema de Federico García Lorca:

Un mar de sueño.

Un mar de tierra blanca

Y los arcos vacíos por el cielo

Y la hojas en blanco en el cielo.

El autor se basa en el atractor de Lorenz como elemento inspirador para crear una obra de gran profundidad poética: «Para la realización de la metáfora tonal yo me imaginaba un mar de arena blanca ondulado por el cielo y para ello utilizo el llamado ‘Lorenz- Attraktor’. El atractor de Lorenz, es un concepto introducido por Edward Lorenz en 1963, un sistema dinámico determinista tridimensional no lineal derivado de las ecuaciones simplificadas de rollos de convección que se producen en las ecuaciones dinámicas de la atmósfera terrestre. Para ciertos valores de los parámetros, el sistema exhibe un comportamiento caótico y muestra lo que actualmente se llama un atractor extraño. El sistema aparece en láseres, en generadores eléctricos y en determinadas ruedas de agua. La forma de mariposa del atractor de Lorenz puede haber inspirado el nombre del efecto mariposa en la Teoría del Caos. Esta teoría del ‘sistema de Lorenz’ inspira la primera parte de la obra y determina las duraciones de las líneas y la ‘energía’ (dinámica) del cuarteto de guitarras, con ondas y olas de armónicos y sonidos. Cada punto de la línea en forma de onda es un sonido (tono armónico asignado o ‘multifónico’). El atractor de Lorentz también tiene un impacto en la estructura que tiene para mí como compositor, una función puramente poética. Sirve como fuente de inspiración para el desarrollo de un sonido poético de diferentes texturas en cada fase. El trabajo se desarrolla en 10 fases, o secciones».

Mauricio Sotelo: Un mar de tierra blanca (escuchar audio)

Del compositor serbio Marko Nikodijevic, formado en Belgrado y en la Academy of Music and the Performing Arts en Stuttgart, el cuarteto presenta el estreno absoluto de una nueva versión de la obra Endlos die Nacht / Senza ritorno escrita para cuarteto de guitarras y electrónica en 2016, en la que utiliza fragmentos del Nocturno nº 20 en Do sostenido menor opus póstumo de Chopin, repetidos en loops y procesados con efectos típicos del dub techno.

La compositora Irene Galindo Quero, nacida en Granada, realiza los estudios de composición en el Conservatorio de su ciudad natal, en la Musikhochschule Freiburg y en la HfMT Köln. Interesada en la correlación música y lenguaje así como las teorías de la percepción, la obra que escucharemos, titulada Ziffer H Hut (2011) (traducida del alemán cifra h sombrero), la autora centra su atención sobre la unidad mínima de significado y su potencial estructural. Partiendo del siguiente signo:

El amplio abanico de significados del mismo puede dar lugar a diversas interpretaciones como una cifra (cantidad, nº 4), una letra (la h) o ser parte de una figura de mayores dimensiones, como por ejemplo un sombrero . Según la compositora «La obra toma diferentes direcciones que investigan aspectos métricos, lingüísticos o estructurales. En relación a estas líneas, me interesaba asimismo la cuestión de la aproximación perceptiva culturalmente condicionada. ¿Cómo puede el gesto primario de pulsar una cuerda dar lugar a una paleta tan dispar de músicas y tradiciones? ¿Qué lleva ese gesto a tomar la dirección de un koto, de la guitarra flamenca, el laud, el sarod, y empezar a tomar definición en una u otra forma? Comencé a no ver cuatro guitarras sino el monema de una cuerda pulsada, un instrumento aún no definido así como al mismo tiempo las posibles ruinas de un instrumento que fue, lo que se está aún gestando (Vorformung/Preformiertes?) y lo maltrecho del uso, apenas distinguibles entre sí». Los rasgos comunes, así como distintivos, entre música y lenguaje, han sido objeto de estudio en numerosas ocasiones, dada la cantidad de parámetros similares como la duración, intensidad, altura, ritmo, acento, en el plano estructural; así como la expresión de emociones, conceptos, en cuanto a significado.

Será este un concierto que, en similitud con el Aleph de Borges, esconde un microcosmos infinito dentro de sí, donde a través de cinco partituras se nos muestra la pluralidad de lenguajes que convergen en la última década.

Inés Badalo

Referencias bibliográficas:

El Compositor Habla. El Cuarteto Aleph estrena en Corea del Sur «Un mar de tierra blanca» de Mauricio Sotelo. Consultado el 27 de diciembre de 2020.

Web Elcompositorhabla.com

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